viernes, 4 de noviembre de 2011

Crónica de rock: Rana de Paz.

Ranas de paz.
Le han dicho de todo. Que no ensayan. Que mucho covers. Que esto. Que lo otro. Pero las lenguas malas de la música, se amedrentan con música. Se llaman Rana de paz, están por irse de gira a  fines de este año o principios del que entra y este sábado 5 de noviembre tocan en la inauguración del bar La parada de Ernesto. Esta es la crónica del grupo de la ciudad que más mística genera y contagia.
Este San Nicho está de fiesta..          
 La primera vez que los vi tocar, iba llegando al Bar El Pancho, y con lo primero que me encontré, fue con gente bailando en la vereda. Qué pasa pregunté a un muchacho que, al darse la vuelta, me pegó con el morral en el brazo. “Están tocando los Rana de paz y no entra un alfiler” Entonces recordé ese nombre escrito en El Centro Cultural La Comuna, torcido y borroneado, en una de las paredes laterales. Adentro estallaban los vientos junto a una voz que decía “este San Nicho está de fiesta….estamos como queremos, estamos como queremos…..por qué no te vas a cagar.” Ese contexto me hizo recordar a cuando daba un recital Gallo Rojo, quienes convocaban con el boca a boca, y no había lugar ni para la tristeza, ni para la gente. Generalmente pasa que te van a ver los amigos, un hermano, los primos, por ahí pinta una cana entre las mesas. Entonces casi de inmediato supe que estaba frente a una ráfaga estelar, que iba a marcar una de las páginas de la historia del rock de la ciudad.

Rana de paz.
Le han dicho de todo (a veces son buenos los oídos sordos). Que no ensayan. Que mucho covers. Que esto. Que lo otro. Pero las lenguas malas de la música, se amedrentan con música. Entonces cuando se prenden los instrumentos, todos bailan, incluso las lenguas largas. Porque arriba del escenario se puede percibir esa química musical que también da la complicidad de la amistad, una mística de fiesta que hace recordar a bandas como los auténticos Decadentes, los Fabulosos.  Cóctel este que da al grupo una imprenta propia en sus invesiones musicales, las cuales no se pueden definir más que con el sello de la banda: un poco de rock, un poco de reggae, un poco de ska, otro poco de blues, dueños además de un equilibrio no planificado. Canciones como Estamos como queremos, Bajo el sol, Todo esto, Nos interesa, que dicho sea de paso están grabando en un Porta Estudio en una sala de ensayos improvisada en la casa del batero, porque por lo visto a fin de año o principios del año que viene se van de gira por Mendoza y Chile, entonces claro, se quieren escuchar, nítidos, lúcidos y claros.

En ensayo.
En La Emilia el verano comienza a llamar la atención: en el aroma de las flores, el rechinar potente de los pájaros, la pibada que va y viene, la gente que habita la plaza. Por detrás del monte y más allá del arroyo, el ocaso subraya el horizonte y con Los Ranas bajo del colectivo y nos dirigimos primero al bar donde realizamos la primer parte de la entrevista. Ahí me cuentan que hace unos tres años Rana de paz se forma con la integridad de dos grupos: Viejo Oeste y desorbitados, y por aquél tiempo esa primera formación de Rana de Paz se llamó Pintados de negro. Bajo esta bandera hacían rock and roll y blues, que era la impronta de los dos grupos que habían formado a Pintados de negro. Después fueron sumándose integrantes y la impronta musical empezó a cambiar, entonces estando en la casa del actual cantante, que anteriormente comenzó como plomo, después como corista, para llegar a ser la primera voz, surgió la idea de ponerle de nombre al grupo como una canción de The Doors. Así surgió el nombre de la banda y la música empezó a variar entre el reggae, el ska, el rock.
Sobre ranas y tucanes.
            La entrevista luego continuó estando ya en la sala de ensayo. Donde entre bebidas y humo, se charló sobre la banda, y se pudo sentir esa mística que rodea al grupo, creo haber dicho ya el lazo de amistad que los une, pero también esa mística que trasmiten y generan cuando se juntan todos y crean un solo personaje: Rana de paz. Mística que llevan adelante casi sin darse cuenta, a veces a  los tropezones, a veces no, abriendo paso a los dolores, pero el talento, las ganas o llámenlo como ustedes quieran, se sobrepone a todos los conflictos o las puertas traseras, sean individuales o de la banda toda. Hay una imagen de la banda para afuera y otra es hacia adentro. Eso pasa cuando sos dueño de un misterio, de un enigma. Preguntas y folclore que ponen de relieve arriba de las tablas, pero que también su público (al que ellos llaman “la familia de los ¡bueeena queriiiido!”) lo sabe llevar adelante, estando al pie del cañón, rendido como un simple hombre lo haría antes las barbas de un león.
Y el final del ensayo entonces, me hace acordar a una parodia un tanto irónica que el filósofo Samuel Tesler  hace en el libro de Leopoldo Marechal el Adán Buenosayres  sobre la ciudad de Bs As y la llama La ciudad de la gallina y la ciudad del Búho, o me hace acordar a ese dato histórico que cuenta que la primer radio en trasmitir las 24 horas del día fue radio Rivadavia, por eso sus símbolos son un gallo y una lechuza. Digo esto porque en Rana de paz, en este último Rana, que está por embarcar en una gira, está grabando y se da cuenta que los pantalones no le entran y las zapatillas ya les quedaron chicas, también hay cambios, y por ahí, por lo bajo escuché una tentativa de innovación ¿Ranas y Tucanes? Sólo lo escuché, y se sabe…ningún órgano es perfecto: el que esté exento de las malas lenguas, que arroje el primer oído………. ¡Si lo sabrán estos muchachos!
  Integrantes: 
Federico Cortez - Voz Principal
Matías Sosa - 1ra Guitarra/ Coros
Martin Delcogno - 2da guitarra
Leonel Mansilla Flores- Bajo
David Nuñez - Bateria
Manuel Mesías - Saxo Tenor
Andrés Lezcano - Trompeta
Pablo Herrera - Teclados/Coros
JanMarreza - Percusion/ Coros
                                                                                                           
J.L.P.A

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