Le crecieron alas.
Quién alguna vez no lo vio pasar, cruzar por la vista como lo hacen los gorriones que abundan en las plazas y en los patios de esta ciudad. Quién alguna vez no vio esa camioneta, ese Flete que dejaba ver Pajarito.com. Días atrás,Andrés Blassi, alias Pjarito.com, le crecieron alas y se echó a volar, y con su muerte nos dejó una enseñanza que, además, fue muy interpretada por un amigo: a la ciudad se le cayó un color, se le fue parte de su idiosincrasia.
Mi amigo Tobías “el siestero” Lescano, en pleno incendio nocturno del sábado, entre Yin con Seven Up y otras cuestiones, militó fervientemente por el rescate del olvido y por la desaparición física del viejo fletero de la ciudad: "Pajarito.com." Y es lo que bien dice mi amigo ¿Quién alguna vez no lo vio pasar así como ve cruzar un gorrión los cielos de esta ciudad?
Más allá de la anécdota, lo que decía totalmente incendiado mi amigo, era cierto ¿Acaso no son estos personajes parte de la idiosincrasia de la ciudad?
Si queremos que las cosas cambien, que la estética de esta ciudad (repleta de extremos: o para pendejos o para señores y señoras mayores, por eso a los treinta en esta ciudad ya sos viejo) también cambie, se transforme, debemos empezar a reconocer lo que mi amigo apuntaba ayer, incendiado de Cerveza y Yin, bajo la tenue luz del Bar del Pancho. Que además si digo Bar Pancho, digo marineros, digo viejo mercado, digo el puerto viejo, y digo Javier Tisera, y digo Guillermo Pedrazzoli, y si digo Guillermo Pedrazzoli digo Pato Boragina, y si lo nombro al Pato, termino tocando las costuras del alma de la historia del rock de San Nicolás, y por qué no, también del país.
¡Mirá si hay cosas por rescatar en esta ciudad!, y con ese rescate cambiarle la caripela de perro buldog que tiene, con ese rescate del pasado, sin apretar los dientes, sólo cerrando suavemente los ojos, y tomando apuntes, filmando, escribiendo y escribiendo, y filmando y componiendo canciones, y escribiendo nuevamente, podemos quitarle el frac a esta nuestra bella ciudad, que ya está cansada que el poder político piense todo lo que piensa en términos de ganancia o pérdida. Empezar a reconocer lo “no oficializado”, nos va a permitir realizar cambios en la personalidad de nuestro contexto, para escribir otra historia, no la historia de los que siempre ganan. Reconocer a Pajarito con su camioneta colorida, como parte de una carga emocional de nuestra historia, es reconocer a un trabajador, a un obrero, a gente como nosotros, y no como esos artistas que pareciera que vienen iluminados al mundo y tiene la capacidad de ir y venir a la luna. Reconocer a Pajarito, es hacer tambalear de su estandarte a los ñoquis de las instituciones, es quitar máscaras, y hacer ver que ese pintor, ese cineasta, ese político, ese poeta, ese periodista, en fin no lo eran tanto. Sí, todo esto, aunque en lo aparente parezca una locura.
En definitiva, es al pedo, las cosas no suceden porque sí, creo que el momento histórico lo permite, creo que esta ciudad estaba esperando a la revista cultural Flop, a Juguetes Perdidos, nuestro querido grupo humano, nuestra Asociación Civil, nuestra locura, nuestra ternura, nuestra ganas de militar para que las cosas cambien y nuestros hijos y hermanos y futuros desconocidos, no quieran irse de esta ciudad, sino quedarse a trabajar en ella, amarla, hacerle diariamente el amor como se lo hace un obrero cada día al levantarse temprano para tomar el bondi o zafar en bicicleta para el laburo. Para que esto ocurra los artistas, los periodistas, cumplen un papel fundamental en esta tarea, porque el arte y el periodismo “autentifican”. Es por eso que arrojo sobre el tapete estos dados redondos, seguro de que alguien los va a manotear. Y digo entonces dos cosas para finalizar: una lo que dijo Sebita “Papá Pitufo” Serfelipe, “Pajarito no murió, le crecieron alas”, y lo segundo tiene que ver con una expresión que lleva el tinte de provocación o desafío ¿alguien sabe dónde vivía Pajarito? Nosotros tenemos cámara, papel y lapicera, ¿Quién se prende?
J.L.P.A
Le crecieron alas.
Quién alguna vez no lo vio pasar, cruzar por la vista como lo hacen los gorriones que abundan en las plazas y en los patios de esta ciudad. Quién alguna vez no vio esa camioneta, ese Flete que dejaba ver Pajarito.com. Días atrás,Andrés Blassi, alias Pjarito.com, le crecieron alas y se echó a volar, y con su muerte nos dejó una enseñanza que, además, fue muy interpretada por un amigo: a la ciudad se le cayó un color, se le fue parte de su idiosincrasia.
Mi amigo Tobías “el siestero” Lescano, en pleno incendio nocturno del sábado, entre Yin con Seven Up y otras cuestiones, militó fervientemente por el rescate del olvido y por la desaparición física del viejo fletero de la ciudad: "Pajarito.com." Y es lo que bien dice mi amigo ¿Quién alguna vez no lo vio pasar así como ve cruzar un gorrión los cielos de esta ciudad?
Más allá de la anécdota, lo que decía totalmente incendiado mi amigo, era cierto ¿Acaso no son estos personajes parte de la idiosincrasia de la ciudad?
Si queremos que las cosas cambien, que la estética de esta ciudad (repleta de extremos: o para pendejos o para señores y señoras mayores, por eso a los treinta en esta ciudad ya sos viejo) también cambie, se transforme, debemos empezar a reconocer lo que mi amigo apuntaba ayer, incendiado de Cerveza y Yin, bajo la tenue luz del Bar del Pancho. Que además si digo Bar Pancho, digo marineros, digo viejo mercado, digo el puerto viejo, y digo Javier Tisera, y digo Guillermo Pedrazzoli, y si digo Guillermo Pedrazzoli digo Pato Boragina, y si lo nombro al Pato, termino tocando las costuras del alma de la historia del rock de San Nicolás, y por qué no, también del país.
¡Mirá si hay cosas por rescatar en esta ciudad!, y con ese rescate cambiarle la caripela de perro buldog que tiene, con ese rescate del pasado, sin apretar los dientes, sólo cerrando suavemente los ojos, y tomando apuntes, filmando, escribiendo y escribiendo, y filmando y componiendo canciones, y escribiendo nuevamente, podemos quitarle el frac a esta nuestra bella ciudad, que ya está cansada que el poder político piense todo lo que piensa en términos de ganancia o pérdida. Empezar a reconocer lo “no oficializado”, nos va a permitir realizar cambios en la personalidad de nuestro contexto, para escribir otra historia, no la historia de los que siempre ganan. Reconocer a Pajarito con su camioneta colorida, como parte de una carga emocional de nuestra historia, es reconocer a un trabajador, a un obrero, a gente como nosotros, y no como esos artistas que pareciera que vienen iluminados al mundo y tiene la capacidad de ir y venir a la luna. Reconocer a Pajarito, es hacer tambalear de su estandarte a los ñoquis de las instituciones, es quitar máscaras, y hacer ver que ese pintor, ese cineasta, ese político, ese poeta, ese periodista, en fin no lo eran tanto. Sí, todo esto, aunque en lo aparente parezca una locura.
En definitiva, es al pedo, las cosas no suceden porque sí, creo que el momento histórico lo permite, creo que esta ciudad estaba esperando a la revista cultural Flop, a Juguetes Perdidos, nuestro querido grupo humano, nuestra Asociación Civil, nuestra locura, nuestra ternura, nuestra ganas de militar para que las cosas cambien y nuestros hijos y hermanos y futuros desconocidos, no quieran irse de esta ciudad, sino quedarse a trabajar en ella, amarla, hacerle diariamente el amor como se lo hace un obrero cada día al levantarse temprano para tomar el bondi o zafar en bicicleta para el laburo. Para que esto ocurra los artistas, los periodistas, cumplen un papel fundamental en esta tarea, porque el arte y el periodismo “autentifican”. Es por eso que arrojo sobre el tapete estos dados redondos, seguro de que alguien los va a manotear. Y digo entonces dos cosas para finalizar: una lo que dijo Sebita “Papá Pitufo” Serfelipe, “Pajarito no murió, le crecieron alas”, y lo segundo tiene que ver con una expresión que lleva el tinte de provocación o desafío ¿alguien sabe dónde vivía Pajarito? Nosotros tenemos cámara, papel y lapicera, ¿Quién se prende?
J.L.P.A
Quién alguna vez no lo vio pasar, cruzar por la vista como lo hacen los gorriones que abundan en las plazas y en los patios de esta ciudad. Quién alguna vez no vio esa camioneta, ese Flete que dejaba ver Pajarito.com. Días atrás,Andrés Blassi, alias Pjarito.com, le crecieron alas y se echó a volar, y con su muerte nos dejó una enseñanza que, además, fue muy interpretada por un amigo: a la ciudad se le cayó un color, se le fue parte de su idiosincrasia.
Mi amigo Tobías “el siestero” Lescano, en pleno incendio nocturno del sábado, entre Yin con Seven Up y otras cuestiones, militó fervientemente por el rescate del olvido y por la desaparición física del viejo fletero de la ciudad: "Pajarito.com." Y es lo que bien dice mi amigo ¿Quién alguna vez no lo vio pasar así como ve cruzar un gorrión los cielos de esta ciudad?
Más allá de la anécdota, lo que decía totalmente incendiado mi amigo, era cierto ¿Acaso no son estos personajes parte de la idiosincrasia de la ciudad?
Si queremos que las cosas cambien, que la estética de esta ciudad (repleta de extremos: o para pendejos o para señores y señoras mayores, por eso a los treinta en esta ciudad ya sos viejo) también cambie, se transforme, debemos empezar a reconocer lo que mi amigo apuntaba ayer, incendiado de Cerveza y Yin, bajo la tenue luz del Bar del Pancho. Que además si digo Bar Pancho, digo marineros, digo viejo mercado, digo el puerto viejo, y digo Javier Tisera, y digo Guillermo Pedrazzoli, y si digo Guillermo Pedrazzoli digo Pato Boragina, y si lo nombro al Pato, termino tocando las costuras del alma de la historia del rock de San Nicolás, y por qué no, también del país.
¡Mirá si hay cosas por rescatar en esta ciudad!, y con ese rescate cambiarle la caripela de perro buldog que tiene, con ese rescate del pasado, sin apretar los dientes, sólo cerrando suavemente los ojos, y tomando apuntes, filmando, escribiendo y escribiendo, y filmando y componiendo canciones, y escribiendo nuevamente, podemos quitarle el frac a esta nuestra bella ciudad, que ya está cansada que el poder político piense todo lo que piensa en términos de ganancia o pérdida. Empezar a reconocer lo “no oficializado”, nos va a permitir realizar cambios en la personalidad de nuestro contexto, para escribir otra historia, no la historia de los que siempre ganan. Reconocer a Pajarito con su camioneta colorida, como parte de una carga emocional de nuestra historia, es reconocer a un trabajador, a un obrero, a gente como nosotros, y no como esos artistas que pareciera que vienen iluminados al mundo y tiene la capacidad de ir y venir a la luna. Reconocer a Pajarito, es hacer tambalear de su estandarte a los ñoquis de las instituciones, es quitar máscaras, y hacer ver que ese pintor, ese cineasta, ese político, ese poeta, ese periodista, en fin no lo eran tanto. Sí, todo esto, aunque en lo aparente parezca una locura.
En definitiva, es al pedo, las cosas no suceden porque sí, creo que el momento histórico lo permite, creo que esta ciudad estaba esperando a la revista cultural Flop, a Juguetes Perdidos, nuestro querido grupo humano, nuestra Asociación Civil, nuestra locura, nuestra ternura, nuestra ganas de militar para que las cosas cambien y nuestros hijos y hermanos y futuros desconocidos, no quieran irse de esta ciudad, sino quedarse a trabajar en ella, amarla, hacerle diariamente el amor como se lo hace un obrero cada día al levantarse temprano para tomar el bondi o zafar en bicicleta para el laburo. Para que esto ocurra los artistas, los periodistas, cumplen un papel fundamental en esta tarea, porque el arte y el periodismo “autentifican”. Es por eso que arrojo sobre el tapete estos dados redondos, seguro de que alguien los va a manotear. Y digo entonces dos cosas para finalizar: una lo que dijo Sebita “Papá Pitufo” Serfelipe, “Pajarito no murió, le crecieron alas”, y lo segundo tiene que ver con una expresión que lleva el tinte de provocación o desafío ¿alguien sabe dónde vivía Pajarito? Nosotros tenemos cámara, papel y lapicera, ¿Quién se prende?
J.L.P.A

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