Vamos las bandas….rajen del cielo.
En la ochava de Garibaldi y Alma Fuerte, está "la botique del rock" : El Bar El Pancho. Allí se puede escuchar buena música, buenas bandas. No cualquiera, pero a la vez todos los que quieran pueden tocar en El Pancho. Y fue en el Pancho donde escuchamos tocar a la banda llamada Lado B, y fue ahí mismo donde una semana después realizamos esta entrevista. Irónicos, suspicaces, inteligentes…diferentes. Sus preocupaciones pasan más por la creación artística que por el covers y en sus libretas no entran las metáforas sobre "estrellas” o “paraísos” El próximo 18 de diciembre del 2010, nuevamente en el Bar El Pancho, podrán disfrutar de esta banda que, antes de nacer, ya rajó del cielo.
En el ámbito de la música de estudio, lado A y lado B, son los términos con los que en 1950 se conocen a los lados de los discos de vinilo de 7 pulgadas .
El lado A presentaba siempre la canción principal, aquella que se acomoda a las modas que se pregonan por las radios y que con el tiempo se convierten en hit.
En cambio en el lado B se podía oír a la canción considerada “secundaria”, que no suele aparecer como relevante en las mortajas o el panteón de un grupo, sea el género al que pertenece.
Como podrán ver, es una concepción que está muy sujeta a la idea de mercado, de discográfica, propia de una era industrial, donde todo tiende a subir y no ha bajar, (la polución de las fábricas suele flotar en el río) donde la superficie, lo “consumible” y apetitoso (aunque “empachable”) suele venderse con facilidad.
El lado B del disco, contiene la esencia de una banda, porque es esa canción la no contaminada, de sangre pura, que engendra la propia esencia del hecho artístico. Y claro, existen también bandas Lados A, y bandas Lado B, las ocultas, aquellas que vienen de cuando el rock era considerado una cultura, una postura política y social ante el sistema, aquella que encontraba sus referentes en la generación de escritores llamada la generación Bett, y no un género vendible, comestible que le hace el juego a un sistema decadente e invariable, y en la que el concepto de rebeldía toma un lado estúpido, y haga que los músicos no sean artistas sino estrellas.
Y no es casualidad que la banda de San Nicolás conformada por Santiago Pedrazzoli (guitarra) se llame Lado B, como tampoco es casualidad que cuando tocaron en el Bar El Pancho, hicieron cover (sólo dos, los demás temas de ellos, grosos como el llamado…….) , que cuando el Cantante Martín, pidió que lo acompañen sobre todo con el tema de Solario, eran pocos los que lo cantaban, pero eso pocos lo hacían con pasión, porque saben o intuyen quizá, el vaciamiento del rock que se pregona hoy. La cuestión es que estos pibes vienen por ahí, y me pareció valioso rescatar sus testimonios, sus pensamientos, sus paradigmas o conceptos, en una suerte de interviú, sen una esquina que se debate entre la ciudad y el arrabal, congregados al ritual del Rock o al rededor de una de las mesas del Bar El Pancho.
La entrevista.
Hay que decir que llegamos a entrevistar a esta banda porque el día que la vimos tocar, nos pareció una banda completa, es decir preocupada por su estética, como por sus letras, como por sus melodías, y además preocupada más por la creación artística, por decir “algo”, que por hacer covers, modalidad que por simple moda o mercado; abunda en estos tiempos.
Llegamos un día viernes al redor de las 9 de la noche Al bar, apenas si revolotean los chicos de la banda, y un bastión de la historia del rock de nuestra ciudad, y me atrevería a decir de la Argentina, porque el Pato Boragina también incursionó los grandes escenarios con grandes músico, pero el tiempo del Pato será otra entrevista. La atmosfera del bar era en ese entonces, un tanto desolada. Cuando el Pato terminó con algunos arreglos (después los continuó con menos volumen) los chicos de Lado B, me invitaron a pasr a otro sector del bar, a otra mesa. Fue ahí que me pedí el primer vaso de vino.
Llegamos un día viernes al redor de las 9 de la noche Al bar, apenas si revolotean los chicos de la banda, y un bastión de la historia del rock de nuestra ciudad, y me atrevería a decir de la Argentina, porque el Pato Boragina también incursionó los grandes escenarios con grandes músico, pero el tiempo del Pato será otra entrevista. La atmosfera del bar era en ese entonces, un tanto desolada. Cuando el Pato terminó con algunos arreglos (después los continuó con menos volumen) los chicos de Lado B, me invitaron a pasr a otro sector del bar, a otra mesa. Fue ahí que me pedí el primer vaso de vino.
Los chicos nos cuentan que la banda empezó a formarse en un departamento de Rosario, Santiago toma la palabra y dice: “Con Martín teníamos algunas letras con algunos tonos y empezamos despacio a componer con unas criollas, y cuando vimos que las letreas, que las canciones habían tomado forma, decidimos buscar gente que nos acompañe. Entonces dimos con Peter que es el baterista y con el negro (ausente en esta entrevista, estaba pero se fue, parece que es esquivo a las entrevistas) que es el guitarrista, y que estamos los cuatros juntos hace alrededor de seis meses.” Después Martín interrumpe y corrige diciendo que en verdad la banda cobra vida hace un año más o menos porque él y Santiago tenían una lista de aproximadamente 10 letras, que después se suman los pibes y con ellos los arreglos de batería y de voces y de punteo.
La entrevista comienza a ahondar en las preguntas, o mejor dicho en las respuestas que vine a buscar, y ya que estamos hablando de las letras, le digo a Santiago que me comente para el grabador (en verdad MP4, pero me gusta utilizar aún las viejas palabras del periodismo) los conceptos que tiene la banda sobre las letras de una canción: “No, te decía que cuando empezamos a hablar con los chicos de las letras, de lo que queríamos decir, de lo que íbamos a expresar a la hora de componer, quedamos de acuerdo en que las letras debían decir más que sólo falopearse o coger, es decir tratar de transmitir algo con las letras, ya sea a partir de experiencias personales o contar alguna que otra historia que deje un mensaje, nosotros vemos que las bandas de acá de la ciudad, y de la región también, inclusive bandas grandes, no le dan mucha bola a las letras” El diálogo se torna fluido, Martín respeta los silencios y las pausas de la conversación y habla: “ Vos ves bandas que tiene excelentes músicos, que a la hora de un solo se mandan uno de puta madre, pero las letras no están diciendo nada, y para nosotros eso nos está bien, una banda es un todo, un universo completo, desde las letras a la música, a las estética o los dibujos de los cd, nosotros nos esforzamos para que la banda sea una única cosa, que tenga una estética definida digamos, y eso surge de tocar de componer y de comunicarnos entre nosotros. En pocas palabras, pensamos que lo otro es un rock vacío” Le pregunto entonces por qué piensan ellos que se da este fenómenos en estos tiempo, entonces habla Peter por primera vez.: “La cosa es simple, la gente que estudia un instrumento estudia porque alguien lo obliga o porque ven en la tele que los roqueros tiene minitas entonces dicen uuuuu mirá yo quiero ser rock-star, o se comen mucho los personajes de Capusoto, como si fuera re altruista y sin embargo es un personaje de televisión. También hay un par de pibitos que empiezan con tres o cuatro acordes y ya se piensan que pueden tocar” Santiago lo interrumpe y dice más que a Peter al grabador “Está todo bien con eso igualmente” Entonces Peter retomar su discurso: “sí, sí, yo no reniego de eso, yo lo que digo es que vos con tres acordes podes hacer un covers y tener minitas, pero no pode hacer algo serio, ahí dejas mucho que desear, porque esas manos y esa cabecita para poder ejecutar un instrumento o crear una letra que pueda transmitir un sentimiento o una historia como dijo Santi, hay que estudiar y preocuparse, no sólo por tocar sino por leer también y por ver qué pasa también en la esquina del barrio” Les digo que quizá esos apuros tengan que ver con el afán de hacer arte, y hoy se piense que haciendo música se hace arte y esa la música el arte que te permite llegar más rapidamente “al cielo”, me responde Peter muy irónicamente: “sí, también pero eso ya se abolió desde la época de Zeppelín y cuando murió Pappo” Contribuyo a la ironía diciendo que lo completó Charly García tirándose del noveno, todos reímos. Santiago vuelve al ruedo continuando la conversación, parece el más concentrado de todos, de esos artistas que no creen en el cielo, pero tampoco encuentran periodistas que no trabajen para dios, aquí hay uno, que en verdad representa a toda una Cooperativa Creativa: “Pero todo esto viene a lo que hablábamos hoy, que nosotros no hacemos esto para llenarnos los bolsillos o para tener minitas, nosotros apuntamos a hacer esto porque nos gusta hacerlo, y hacerlo así, con estos conceptos, sino haríamos puros cover, y los pocos que hacemos los elegimos con mucho cuidado y metemos dos o tres entre 6 0 7 temas nuestros, y los metemos para marcar una posición, nuestros paradigmas, pero no más que eso, y de echo hacemos de Los Redondos, pero elegimos los que no escuchó nadie, por ejemplo elegimos temas de Momo Sampler que no lo escuchó nadie, o del Indio Solari, que muchos los siguen porque fue el cantante de Los Redondos, pero no más que eso, como también están los que los siguen de convencimiento.” Ya que aparecen nombre reconocidos les pregunto por su influencias, habla Peter: “Y mirá venimos de lados diferentes, Santiago tenía otra banda con el guitarrista, Martín cantaba con su padre folclore desde muy crío, yo toco la bata desde los once años, todos venimos de diferentes influencias, pero sí, nos aúnan los redondos y hoy Solari, es como que Los Redondos están en nuestros inconsciente, pero cada uno de mostros tiene diferentes influencias, desde folclore hasta rock o música clásica. A mi por ejemplo siempre me gustó Mars Volta que era una banda que me partía la cabeza porque el batero metía parches por todos lados, pero además era algo que me obsesionaba porque yo no podía reproducir, por eso siempre dije yo que bateristas son esos, yo no soy baterista, yo soy el chico que toca la batería.”
Otras ves explotan las risas. A media que la entrevista avanza las personalidades y los roles alrededor de la mesa, se van definiendo. Como ya les dije Santiago parece el más concentrado de todos, Peter el más carismático y chisporroteante, en cambio Martín junto a su novia, que aún no presentamos y se llama Ivana se muestra sereno y calmo, escucha más de lo que habla.
Lo que puedo observar es que hay una vuelta constante a los clásicos, aparecen los Beatles, Zeppelín, Cafrune, Atagualpa, Redondos, y muchos baluartes más de la música. Pero Martín se encarga de aclarar que también, escuchar desde Sabina a Silvio Rodríguez y otros trovadores más por el tema de las letras. Es curioso esto, porque coinciden todos, digo que es curioso porque generalmente son los cantantes los más afines a la poesía y por lo general los que más componen, pero en Lado B, parecen todos tener una preocupación literaria, vuvlen inclsuo a la Literatura del género novela también. Esto comprueba lo que ellos pregonaban hace un rato, con respecto a eso de pensar a la banda como un universo completo. El pez por la boca muere dice el dicho, ellos sin saberlo viven, no hay contradicción. Entonces todo esto me da el pie para preguntarle como componen. Toma la posta nuevamente Peter: “Mirá cuando llegamos hicimos la primera presentación, como te decía Santi y Martín, las canciones ya tenían un esquema, al que nosotros con el negro le agregamos algunas cuestiones algunos arreglos, pero gracias Dios, el muchacho (por Santiago) además de escuchar a los Beatles, también escuchaba Espineta y los redondos, entonces las canciones venían completitas. Y son canciones con melodías como tristes, pero después levantan, son canciones que dicen muchos con las letras pero también con las melodías, son muy completas realmente” Martín se ajusta más a la pregunta. “Lo que dice Peter es cierto, pero creo que vos te referías más a la esencia primera de las composiciones y los que hacemos muchas veces es, por ejemplo, yo compongo una letras y se las llevo a los chicos y cuando ensayamos vemos si nos gusta o no, o hacemos al revés, porque casi todos componemos y la consultamos” Le pregunto entonces si con las letras y la música quieren apuntar a un lado especifico o en particular o si sienten que aún no se han definido en ese sentido. Responde Santiago: “Más que en particular, diría que en general y que era lo que te decía hace un rato, decir algo, hacer arte, comunicar, expresar la realidad, comprometernos, decir algo, no lo que dicen todos, para mí en lo personal es un medio de escape, por ejemplo miro los noticieros y digo, mirá el mundo se viene abajo, el país tiene hambre, entonces lo digo, están los que salen a la calle con un megáfono o hacen una marcha, yo escribo una canción o al menso intento, y es cierto que una canción no cambia el mundo pero sí puede hacer que la gente piense o vea las cosas de otra manera” Martín suma un concepto interesante: “También con las letras uno expresa una carencia de algo. Ya lo dijo Dolina se expresa la falta de amor, o la falta de justicia, o la ausencia de algo”
Les pregunto qué significa para ellos el rock. Santi se pone ansioso quiere hablar. “Para mi es mi vida, porque me lo pegó mi viejo, además es lo que intentó cambiar el mundo, aunque no se pudo” Martín interviene poco, pero como tiene la facultad de escuchar lo hace siempre con un giro de genialidad: “Y el mundo cambió la música, el rock intentó cambiar el mundo y el mundo cambió el rock” Lo miro perplejo, me acuerdo de Horacio y de Javier, dos personas de las que aprendí cuestiones sobre el este hermoso ofico que es el periodismo, quienes me enseñaron que no hay cosa que hable más que el silencio, entonces sólo atino a hacer silencio, a esperar que continúe con su reflexión, la cual me llamó poderosamente la atención: “Claro, después de los 90 hay como un vaciamiento estructural, y todo pasa a ser superficial, todo rápido, descartable, es como que faltan las raíces, el rock venía de otro lado, ahora es como que el rock se redujo a llenarse de guita o levantar minitas. Quiere hablar Peter. Su intervención es realmente innovadora y profunda. “Para mí la música, sea rock o no, mueve al mundo, fíjate vos las multinacionales que se ocupan de las inovaciones tecnológicas, todo aparato que inventan lo inventan para que vos lleves la música a todos lados y ahí aparece el papel de las bandas donde muchas veces las bandas creen o les es más fácil componer para hacer esa música, “transportable” y lamentablemente terminan por formar parte de las multinacionales, y hacen música que sea algo liviana, descartable. Entonces Martín dice: “Y así se han echado a perder muchos músicos, cómo Calamaro, no es lo mismo lo que hacía hace 15 años que lo que hace ahora, ahora hace cumbia” Ahora Santiago se refiere a lo que veníamos hablando, citando como ejemplo a Capusoto, el cual parece estar íntimamente ligado al rock, porque es un referente que supo criticar con altura algunos “berretines” que abundan en el rock: ”Todo esto me hace acordar a la parodia que hace Capusoto que se llama Luis Almirante Brown, donde el loco comienza cantando poesía, y nadie entiende un choto lo que dice, entonces lo van a ver dos o tres personas, hasta que a mitad de tema corta y dice ¡te quiero romper el orto! Y lo fueron a ver 20. 000 persona al Luna Park, por eso yo siempre pongo de ejemplo al Flaco Espineta, porque él muere con la suya, nuca transó”
Se arrima el Pato Boragina, entonces le digo que ya le va a tocar a él, bromea diciendo si se puede mentir, le digo que claro, que esa es la idea, “para qué vamos a decir la verdad, para eso, está Macri y sus secuaces”. Provoca la disiapción, risas. Y en este punto pienso que no es casualidad que nada más ni nada menos que el Pato Boragina ande paseando su esqueleto por El Bar El Pancho.
Siento que es un buen momento para darle un giro a la entrevista. Y como un artista no sólo debe saber de música, empiezo con una pregunta que lentamente me permita ir profundizando hacia temas sociales. Entonces pregunto cómo ven la movida del rock o de las bandas todas en la ciudad: “Para mi va para atrás mal, primero porque estoy en contra de la moda del Reggae, no en contra del Reggae sino de la moda, de hecho creo que los que hicieron moda con Bob Marley son los que le faltan el respeto al Reggae, y pasa en toda la zona, en capital, en todos lados, me parece muy mal adaptarse a las modas. Como el Reggae llega a las radios, todos quieren hacer Reggae, a los chicos por ahí mucho no les gustan, pero acá en San Nicolás muchos chicos dicen, “no me gusta mucho el Reggae pero llama la atención, hagámoslo igual.” Dice Santiago que ni bien calla toma la palabra Peter y da a la cuestión otro costado: “Mirá, yo toco desde pibe y además de lo que dice Santi con respecto a las modas, la música está muy comercializada. La Secretaría de Cultura de la ciudad no te ayuda para nada, no te da lugar, y si te da lugar te lo da en la loma del culo en un lugar detestable, porque ni siquiera tiene un baño como la gente, al menos para las mujeres, entonces no te dan nada, te van cortando “las piernas” y si querés tocar en un lugar cercano, lamentablemente tenés que estar hablándole a un productor para que incluso él te toma con pinza porque él ya tiene sus bandas, es decir terminas siendo el empleado de él, entonces todo el circo está armado para que pase lo que pasa, por eso valoro mucho este lugar El Pancho, que sin interés está abocado a fomentar las bandas”. Santiago reafirma lo que dice Peter y aclara: “Sí es verdad lo que dice Peter, olvidate que yo juego de local (aclara esto porque Guillermo Pedrazzoli, su padre, es el mentor de toda esta movida “contracultura” del rock en la ciudad, y el que tiene la barra) acá se está apostando a una especie de contracultura, acá se apuesta a darle espacio a las bandas, que la banda no tenga que pagar por ejemplo, y que la banda a su vez se puede llevar un poco de plata para cubrir su gastos, aunque sea una moneda que junta con la entrada. Y que a partir de que en El Pancho haya bandas, los otros bares más tarde se hayan preguntado, por qué en El Pancho sí y acá no, perfecto, porque quiere decir que es una semilla que brota poco a poco, y que hay una nueva preocupación por las bandas, aunque por supuesto cada uno en su lugar invite a determinadas bandas o haga su negocio o no, cada cual tiene su estilo y su postura, como te digo, acá es de una especie de contracultura y de apoyo a las bandas”
Siento que es un buen momento para darle un giro a la entrevista. Y como un artista no sólo debe saber de música, empiezo con una pregunta que lentamente me permita ir profundizando hacia temas sociales. Entonces pregunto cómo ven la movida del rock o de las bandas todas en la ciudad: “Para mi va para atrás mal, primero porque estoy en contra de la moda del Reggae, no en contra del Reggae sino de la moda, de hecho creo que los que hicieron moda con Bob Marley son los que le faltan el respeto al Reggae, y pasa en toda la zona, en capital, en todos lados, me parece muy mal adaptarse a las modas. Como el Reggae llega a las radios, todos quieren hacer Reggae, a los chicos por ahí mucho no les gustan, pero acá en San Nicolás muchos chicos dicen, “no me gusta mucho el Reggae pero llama la atención, hagámoslo igual.” Dice Santiago que ni bien calla toma la palabra Peter y da a la cuestión otro costado: “Mirá, yo toco desde pibe y además de lo que dice Santi con respecto a las modas, la música está muy comercializada. La Secretaría de Cultura de la ciudad no te ayuda para nada, no te da lugar, y si te da lugar te lo da en la loma del culo en un lugar detestable, porque ni siquiera tiene un baño como la gente, al menos para las mujeres, entonces no te dan nada, te van cortando “las piernas” y si querés tocar en un lugar cercano, lamentablemente tenés que estar hablándole a un productor para que incluso él te toma con pinza porque él ya tiene sus bandas, es decir terminas siendo el empleado de él, entonces todo el circo está armado para que pase lo que pasa, por eso valoro mucho este lugar El Pancho, que sin interés está abocado a fomentar las bandas”. Santiago reafirma lo que dice Peter y aclara: “Sí es verdad lo que dice Peter, olvidate que yo juego de local (aclara esto porque Guillermo Pedrazzoli, su padre, es el mentor de toda esta movida “contracultura” del rock en la ciudad, y el que tiene la barra) acá se está apostando a una especie de contracultura, acá se apuesta a darle espacio a las bandas, que la banda no tenga que pagar por ejemplo, y que la banda a su vez se puede llevar un poco de plata para cubrir su gastos, aunque sea una moneda que junta con la entrada. Y que a partir de que en El Pancho haya bandas, los otros bares más tarde se hayan preguntado, por qué en El Pancho sí y acá no, perfecto, porque quiere decir que es una semilla que brota poco a poco, y que hay una nueva preocupación por las bandas, aunque por supuesto cada uno en su lugar invite a determinadas bandas o haga su negocio o no, cada cual tiene su estilo y su postura, como te digo, acá es de una especie de contracultura y de apoyo a las bandas”
De una forma cortante salto a otra pregunta, que quise hacerla desde un principio, pero siempre digo que no es lo mismo un periodista que pregunta las cosas justas, que un periodistas que pregunta en el momento justo. ¿Piensas que el Pop le ganó la pulseada al rock? Todos de forma unánime dijeron que no, pero yo quise escuchar a Martín que casi no habló: “No, por eso estamos acá (risas) Pienso que no, pero igual es muy difícil ir contra todo, creo que la única banda que pudo contra eso y que logaron ser independientes fueron Los Redondos, y cuando digo independiente me refiero a que no transaron con ninguna discográfica y por eso pusieron siempre mantenerse dentro de una postura y un estilo, fijate que casi ni publicidad hacen los Redondos u hoy Solari o Sckay, las convocatorias son boca a boca, como eran las convocatoria del rock de los inicios del rock de resistencia, el mal educado, el que decía cosas.” Santi y Martín aportan conceptos interesantes dicen por ejemplo que en La Argentina pasa diferente porque es el único lugar de América que se habla de Rock Nacional, y que por ejemplo la Bersuit con sus influencias “río platense”, del candombe, de tango, se crea una especie de latino americanización del rock.
¿Piensan que el rock debe ser un arte comprometido?. Toma la posta Santiago: “Sí, si sos un tipo sensible es prácticamente es imposible estar ajeno a lo que pasa, y ahora hablo por todos los integrantes de la banda, ninguno nacimos en cuna de oro, ni tampoco en una cuna de barro, de hecho lo decimos en una letra con respecto a la clase política “mientras vos te maquillas, nuestro futuro nace en cuna de barro, sí, claro que debe ser comprometido, es imposible estar ajeno al hambre, a los pibes que piden monedas, no puedo pasar por alado de alguien que pide monedas y meterme en una burbuja, no sé si lo que nosotros hacemos sirve, pero apostamos a que alguien le sirva y le interese”
Poco a poco cieminzoa escuhar un eco. La entrevista va cayendo en el embudo del final, entonces es hora de pelar la ametralladora de preguntas, secas, frontales, firmes. ¿Cuáles son los temas del País que más les preocupa? “El desempleo, las disconformidades políticas, creo que es un mal terrible, porque vos podes estar desconforme de un gobierno, pero no boicotear como se hacen los partidos políticos, los medios, o como lo hace la gente desde la vida cotidiana, con argumentos débiles, porque una cosa es que un gobierno no te de todo lo que pedís, y otra cosa es que un gobierno no haga cosas como hace este como por ejemplo la asignación familiar por hijo, que haces que muchos pibes estén hoy en la escuela, y no en la calle” Dice Peter que percibe los gestos en la cara de Santiago que está dispuesto a omitir su opinión. Es hora ya de terminar, el bar empieza su rutina nocturna a la que está acostumbrado. El Pato Boragina hace rato ya que provocó sonido, y en una hora más o menos comenzará a tocar, así que imaginen el entorno del bar, el cual estaba casi desolado cuando llegue, y ahora está casi a punto de tocar una banda. “ A mi lo que más me preocupa es la educación asegura Santiago “Soy profesor y por ahí me desaliento, siento que no tengo herramienta ante determinadas realidades, me falta un año para ser profesor de gimnasia, y eso me angustia mucho, porque por ejemplo voy a la escuela pública y después a una privada y las realidades son distintas y las exigencia de curriculum las mimas, y no puede ser así, en materia de gimnasia por ejemplo en las escuela públicas de bajos recursos, la nutrición de los chicos no es la misma que la de los chicos de escuela privada, por tanto el rendimiento fisco no puede ser ni es el mismo” La verdad que ni los pibes de la banda ni quien le escribe tenía ganas de terminar con esta entrevista. Para todo lo ocurrido, ya el tercer vaso de vino me había subido un poco a la cabeza. No quería que la entrevista termine pero la boca de la noche, nos había comido en el bar como una loba. Entonces les pido si quieren decir algo como conclusión, Peter ni lerdo ni perezoso, toma la posta y dice: “Que si nos tenemos que poner en estrella, estrella somos todos. Y que la ruptura de los conceptos viene desde la ruptura de los espacios, por eso nosotros tocamos en línea, y que todos somos uno solo, que somos una banda muy par a par, y si no sos así, hermanito, baje de la banda."
Yo no quise saber si era la opinión de todos, y antes que me diera cuenta, apagué el grabador. Afuera la noche soplaba como siempre, adentro el Pato Boragina calentaba los motores, y yo me voy de bar, algo emocionado también, de saber que algo de lo genuino sigue en pie, y que no es tanto como dice aquellos que utilizan la palabra “todo” para igualar a todos los seres humanos, para igualar a todas las bandas, a todos los artistas. Porque Lado B, es un cachetazo a la soberbia del plástico, al desamor, y también una caricia a la esperanza.
Juan Lucas Andrín.
Guitarras: Santiago y El negro.
Batería: Peter.
Voz: Martín.
En bajo: Tito (que no aparece porque se incorporó más tarde de la edicón de la nota)

No hay comentarios:
Publicar un comentario