Recatate guacho.
En los salones de la Capilla Belén , funciona El centro de día El Alero, algunos de sus integrantes y otros de la revista Post Data, realizan todo los viernes a las cuatro de la tarde, un taller de cine como actividad de apoyo para personas de bajos recursos. Durante la actividad surgieron temas interesantes y de una riqueza tan única, que vale la pena su atención.
Hoy es Vienes, es día de taller. Hoy es viernes y en El Alero miramos cine, y en una de esas filamos una película.
Hernán vive en Villa Tranquila, le dicen “el rata”, tiene el pelo largo y el flequillo cortado al ras de las cejas, es algo reservado, tiene una mirada entre severa, fuerte y dura, por lo que no es nada fácil sostenerle la mirada.
Martín es amigo de Hernán, también tiene el pelo largo y es algo más carismático, se presta más al juego verbal de las reflexiones y hace que la conversación sea fluida. De niño vivó en la Villa , hasta su adolescencia, hoy actualmente vive otro barrio.
Kevin siempre tiene a flor de labio una sonrisa, va a la escuela, parece ser una persona apacible y sincera, es fanático de River y mira con un ojo nada inocente cada capítulo de los Simpson.
Son las cuatro de la tarde de un Viernes, Viernes 19 de septiembre, y los demás chicos se fueron a la Isla en un bote que ellos mismo fabricaron, por lo que hoy no hay cine, el sol pudo más.
Estamos jugando al juego de la Oca mientras charlamos un poco. Viernes 19 de Septiembre, el jueves que viene es 25 y es el cumpleaños de la patrona de la ciudad. “huu!, no sabé, esta semana, dónde nos vea la gorra nos levante”, dice Hernán, mientras pinta con corrector una diminuta pelotita de esponja.
La policía y el poder político de la ciudad, trata de “limpiar” la ciudad de sus propias injusticias. El año pasado, para que los dejen trabajar ese día, tuvieron que quemar gomas, quemaron gomas para poder hacerse escuchar. La impunidad es grande. La contradicción aún más. A diferencia de muchos ciudadanos y turistas, para los chicos de la Villa el día de la virgen no es un día muy agradable.
“sí, más a vos rata, a vos te tiene re marcado, siempre que caminas con perita te llevan. La otra vez veníamos caminando por la calle, era de noche, la gorra nos vio y nos llevó por doble A, por averiguación de antecedentes, al rata no lo quieren,” dice Martín mientras Hernán se dispone a cebar unos mates “sí, no sé por qué, porque nunca me agarraron robando, es por vivir dónde vivimos no más que no nos quieren, hay veces que no tenés ni para comer y la gorra no te deja pisar la vereda, y vos vez a tu familia que no tiene ni para comer, vos qué haces, salís y robas, es así”
En la ONG “El Alero” es sol se va fumando la tarde, el viento trae ese el olor a río que despide Septiembre. Kevin gana el juego y rompe el silencio.
“A mi también me levantó la gorra, yo iba a llevarle a mi hermano la comida a la comisaría y como lo habían levantado a ellos y a mí me vieron cerca del centro, también me llevaron, y en sima te amenazaban y te aconsejaban a la vez, al Hernán le decían que se deje de joder porque iba a parecer muerto por ahí, le decían hey! vos por qué no venías a vivir acá, y los que lo viven llevando son ellos.”
Dicho por él mismo “rata”; es un tipo de escuchar más que de hablar, pero cuando habla lo hace con firmeza y es contundente. No es muy difícil de adivinar por qué la policía no lo quiere, el día de mañana Hernán “el rata” podría ser una persona influyente desde otra perspectiva que no sea la de la policía y el poder político, ni la de mucho de nosotros.
Sí, es verdad, por un lado nos decían que vayamos a buscar trabajo aunque no nos paguen, que vayamos gratis a lo Porarolo y por otro lado le decían a los presos rómpanlo todo a este, por mí viste, así no cae más y los que me ven y me levantan son ellos. Pero había uno que nos decía que él había salido de la villa, que se puede safar, y una vez le dijo de todo a uno de los curas del campito, le dijo que con lo que sale la cúpula, podrían darnos casa a nosotros.
Parece que el tema de la cúpula despertó algo en los chicos, una suerte de visión sobre la injusticia, porque desde que Hernán hizo mención a las cúpulas, el murmullo creció notablemente en la salita. La frase que más se escuchaba era “Queremos saber cuánto sale”.
Es verdad lo que dice perita, y muchas veces nos molestan a nosotros, la iglesia o la policía, porque no pagamos luz ni el canal. Asegura Kevin.
El problema con la policía es evidente. Si bien es cierto que los chicos no son santos caídos de la cúpula o la cruz, tampoco se justifica la persecución constante. La solución a la pobreza no es reprimir, perseguir, ni muchos menos aislar de la sociedad a los chicos. Es sabido el problema de las tierras en donde se encuentra la villa, el poder político quiere arraigar de allí la villa, pues imaginen que muy bien no queda ante los ojos de los turistas que vienen a ver a su piadosa madre. No es noticia que muchas veces la policía sea el brazo armado de los grandes capitales más que el del pueblo. Ejemplo de esto son los 20 patrulleros que rodearon la villa a las seis de la mañana, una vez cubierta la villa por todas sus calles y costados, entran los uniformados, patean las puertas de las casa y sacan de la cama a todos los chicos, al mejor este Videla. Es más, señor comisario, tendría que haber llamado al operativo así: operativo Videla.
Como excusa decían que habían metido un caño no sé a donde y que por eso nos tenían que llevar a todos. Yo estaba durmiendo y me sacaron de los pelos, no entendía nada, se llevaron a todos los pibes de todas las edades, las madres lloraban y los bebes también, fue algo feísimo. Dice Germán que acaba de llegar de la isla y se bañó, se puso “piola” y fue hasta el taller.
Ahora volvimos a los que nos atañe, es decir, volvimos a hablar de la película, del taller de cine, que es una de las actividades educacionales que reciben los chicos. Hace varios meses que se ve cine, se intenta hacer una mirada crítica sobre cada película, película que por cierto es, en la mayoría de los casos, elegida por los chicos. El taller de cien también encierra la idea de filmar una especie de corto con rasgos de documental. Los chicos pensaron la temática de la película. Es un robo a un banco que gira en torno a la obtención de dinero para solucionar todos los problemas que existen en el barrio, como por ejemplo la falta de dispensario, la educación, el problema de la droga, el de las tierra, el de la policía. Ya se hizo la fase de ensayo y se viene la filmación con la que se pretende presentar la película. Estamos repartiendo los papales principales cuando el tema deriva a un comentario de Marcos que merece la atención.
A mí me tocó esto, mi viejo no sabía ni leer ni escribir, capas que si las cosas hubiesen sido diferentes, hoy sería otra cosa, vos sí fuiste a una escuela, yo no, no tuve oportunidad. Martín fue muy claro, la relación con las cosas nos tornan sujetos, nuestra forma de vestirnos, de comer, de hablar que mamaos desde la infancia nos marcan el camino. Este tema y otro los insertan en un juego lingüístico que cíclicamente vuelve a unirse con la policía, dónde ellos aseguran que no se detienen a pensar como nosotros en estos factores de su vida, y entre renglones agradecen la oreja que ponemos, yo tengo ganas de decirle que no son ni somos héroes, sino seres con otras realidades sobre la misma tierra. Por eso insisten que nos le queda otra que robar, aunque entre ellos mismos difieren. Pero por otro lado se les dice que aquí, en el El Alero, hay un par de puertas que se entre abren y que necesitan del último empujón de ellos para que entre toda la luz, empujón, es cierto, que más que fuerza necesita del quiebre de ese pensamiento agnóstico sobre la vida. Se les dice además que no hay que hacerle el juego a la policía ni a nadie que quiera perjudicarlos, ni tienen tampoco que molestar a nadie por su condición Entonces Hernán toma la diminuta pelota de goma naranja, que ahora ya toda pintada con corrector es en su totalidad color blanco, la mira unos segundos y dice:
Claro, nosotros éramos esta pelotita naranja, ahora es blanca, tenemos que volver a ser la pelotita. El silencio invadió de punta apunta la sala, ante la genialidad de la metáfora de perita, nadie supo que decir, pues estaba todo dicho. Yo me levanto y con una sensación de impotencia por no poder apretar el mundo entre mis manos, me voy a fumar un cigarrillo afuera y pienso en escribir una breve relatoría.
Hoy es Vienes, es día de taller….
Lucas Andrín
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