Un atajo para una Geisha
Son de la Comuna de Rojo, y un dato menor no es decir que es la primera banda roquera que se sale del folclore en Rojo. Son tres pero parecen más, sus letras emocionan y dicen. La música pensada, trabajada, madura Hace tres años que están juntos, con una vasta producción propia, que es cordial, firme y convincente, como el carácter de sus integrantes. Sólo han grabado un demo con cinco temas que se llama Atajo al Paraíso. Una mezcla poco común esta Geisha, que visitamos en sus dominios.
Vamos que arrancamos.
Las 20 h con10 m y 55 s, marcaba el boleto del 230. Es miércoles y voy rumbo a Rojo. Salir de la ciudad para realizar una nota o una crónica, o una columna (todavía no sabía qué era lo que iba a escribir, me daría cuenta más tarde que esta indecisión se debía a dos cosas: una con la falta de información con la que viajaba (a pedido de la banda, querían algo espontáneo) y segundo comprendí que un poco también se debía a la estética de la banda.) ya tiene otro condimento. Y a Rojo voy porque allí ensaya Geisha. Cuando iba entrando al pueblo un poco me sentí como Viggo Mortensen en el señor de los anillos, cuando iba ingresando a la ciudad de los hhhhhhhh, la ciudad de sus antepasados, y dos estatuas gigantes con sus brazos extendidos hacia delante, con sus palmas abiertas y sus dedos apuntando al cielo; ordenaban a todos detenerse o al menos ingresar a la ciudad un tanto precavidos. Rojo es el lugar de mis bisabuelos y abuelos.
Pero los que importan aquí son los integrantes de Geisha: Romina en bajo, Pedro en Guitarra, Norberto en batería. Los periodistas novatos suelen caer más en sus barroquismo personales, que en abordar la información del hecho, sea artístico o no, que les toca o deciden cubrir, y si bien no soy un experimentado periodista, ni mi trasero a calentado los sillones de las redacciones más “importantes”, me gusta leer, hace un par de años largos lo encuentro a Javier en los bares y sin prejuicios me muevo por diferente lugares, intentando cazar alguna historia que valga la pena.
Me bajo en la segunda garita como me apuntó Pedro, que allí estaba fumando su cigarro armado, esperándome como lo prometió.
El ensayo.
Hacía una media hora que con Pedro y Romina habíamos llegado a un galpón improvisado como sala de ensayo, rebuscado, pero confortable y cómodo, con paños verdes en el techo, en el piso, en las sillas y en los bancos, también improvisados con cajones de gaseosa o cerveza, las paredes cubiertas con el cartón de los huevos, y atrás de la puerta una larga lista de temas, más exactamente 34 de su autoría, lista que Romina me apunta que encierra la particularidad de mostrar el orden de los temas, es el orden de la vida de las canciones, de sus partos cronológicos, son tratados por ella como hijos propiamente. Entonces llegó el tercer integrante de la banda, el baterista, llegó Norberto, que se mostró como un hombre charlador y liviano, eso que hacen lo posible por hacer sentir cómodo al invitado. Lo primero que hizo fue manotear una trompeta que había ingresado al grupo, como algo novedoso el mismo día de mi viaje, me sentí mejor al saber que ya éramos dos los intrusos, con la diferencia de que la trompeta se quedaría, yo me iría luego y para colmo me iría con una crónica (ya lo había decidido a esta altura, además cuando no hay información para preguntar y sólo se debe recolectar y observar, no queda otra) sobre su vida artística, por lo que no le cabe el adjetivo de cotidiana. Norberto dijo no sé que sobre las Ratas, en verdad dijo algo interesante sobre las ratas más ancianas. Veo una fluida relación entre ellos, que se agudiza cuando disponen las manos sobre los instrumentos, parece ser el comienzo del ritual, se ponen serios, sin protocolos empiezan a tocar.
Las canciones.
Tema: Es lo que hay
Empiezan a zapar. No sé por qué la guitarra de Pedro larga una melodías que van del rock al bluz. Era sólo una zapad asegura Norberto. Yo me quedo sorprendido. Me conmovieron de entrada. Las conversación ruedan, en un momento escucho que hay un tema que no tocan nunca ni en los ensayos, porque ya se cansaron o no sé por qué otra cosa, cuando escucho esto pregunto qué tema es, Es lo que hay me dicen, toquemos ese entonces dice Romina, y como buenos anfitriones invitan a su comensal a entras a su casa, por la puerta de sus supuestos errores o mejor dicho, sus olvidos.
El tema empieza lento y tiene un alo de resignación o de melancolía, pero como buenos ¿roqueros, trasheros, punk? La bata empieza a quejarse y la guitarra junto al bajo parecen decir que de todo pantano se sale caminado, que un tropezón no es caída. La voz de la bajista le da ese toque femeninos, sensual, provocador.
Cuando terminan el tema, Norberto parece entender qué hago yo allí, entonces parece ayudarme, y dice:- este tema Es lo que hay, junto a fotografía y circo, son de los primeros temas que hicimos.
Tema: Caballo marrón
El tema que le sigue es Caballo color marrón Este tema se te mete hasta los huesos. Suena dulce, bohemio. Este tema parece simbolizar a través del caballo y en las melodías un poco la sabiduría o la soledad de una Comuna como Rojo, abierta en muchos sectores a grandes extensiones de campo, dónde el trabajo rural aún persiste y es la actividad económica más importante del lugar. La voz de Pedro parece venir de atrás, de las profundidades, del silencio del campo, de adentro. Realmente conmover el tema. Los aplaudí sin complacencia, por eso lo hice, y me terminó de seducir aún más una especie de punte que aparece, como en una suerte de estrellita fugaz, así de belicoso. Les gustó como salió.
Norberto habla en voz alta y dice que el redoblante suena más a tacho que a redoblante militar, porque le tiró la bordona para abajo. El terreno de la música es tan vasto, que no me siento del todo seguro, pero sé qué es la bordona, igualmente como veo en Norberto un cómplice para mi crónica, le pregunto qué es la bordona para hacerlo hablar. Se expresa con detalles, por supuesto, lo escucho atento. Pedro ordena con un acorde el próximo tema.
Tema: Mil excusas
Ahora suena Mil excusas. Ya es más valiente, peligroso, el tono comienza subir de a poco. En este tema la voz de Romina que aparece de a ratos, parece por momentos quejarse por otro burlarse. Siento flechas. Flechas. Debo decir que en lo personal es el tema que menos me emocionó. Norberto con mate en mano, ya distendido adopta el rol de entrevistado (es simplemente conmovedor ver como se tejen sutiles los lazos de la comunicación, García Márquez no sé equivocó cuando dijo que el oficio de periodista es el oficio más hermoso del mundo, se trabaja nada más ni nada menso que la pregunta) y me tira data:- Mil excusas es un tema ya cerrado se podría decir, que por eso se puede decir que es nuevo, pero en verdad es viejo, lo que se dice nuevo nuevo son los que todavía estamos trabajando, en los que todavía dudamos. Esto habla bien de Geisha porque parecen sentir que toda canción es un producto a perfeccionar, por eso me hablan de emociones, de días mejores que otros, de los padres de cada tema, de sus influencias. Finalmente, antes de pasar al otro tema, Norberto pasa el mate a Pedro que ceba y ceba, y me acorta el camino en esta cuestión de que si los temas son viejos y nuevo, apunta: fíjate la lista de atrás de la puerta, el orden en el que están, es el orden que los fuimos creando. Lo mismo que me apunto Romina, lo que ocurre es que Leandro había llegado tarde. En este caso es bueno saber de coincidencia y redundancias. La lista consta de 34 temas.
Se disponen a tocar. Se olvidan de darme el nombre del próximo tema. Eso es bueno, porque quiere decir que voy desapareciendo, como el otro intruso: la trompeta, voy desapareciendo y paso a hacer un elemento más del contexto, del folclore del lugar. Es bueno, ahora parecen todos los actores o patrones del diálogo, estar en su punto exacto, así que ahora me puedo dedicar sólo a oír y a escribir.
Tema: siempre.
Un tema simpático, “amigador”, porque invita, porque entra en la voluntad como tren a la estación, como piña a la mandíbula. No quiero que este tema termine. Se escucha “porqué siempre fue igual, siempre fue igual.” Es como un reproche, pero de un cansancio de un hastío superado. No quiero que termine, me hace sentir cómplice. Termina el tema. No hay comentario, me da la impresión que a este tema lo pueden hacer con los ojos cerrados. Hay que decir que en medio del tema, la puerta se abre y entra un pibe de unos (exageremos) 14 años, que para mi sorpresa me pide el encendedor, si tengo fuego. Se llama Blas. Blas me da la mano y entonces comprendo cómo en un simple apretar de manos se puede conocer la idiosincrasia de la gente del lugar, de cualquier lugar. Les aseguro que en la comuna de Rojo, al menos en lo que ami me compete, no hay una persona que de la mano “livianita”, como la dan mucho de los roqueros estrellitas que me tocó entrevistar, como la dan muchos de los chicos “cibertsunamicos” , en verdad demasiados paspados para mi gusto. Y parece mentira, parecen las cosas fluir. Digo esto porque el tema que se viene es Rey de Ruinas, ahora entenderán por qué.
Tema: Rey de Ruinas.
“Un par de engranajes te hará pertenecer al cruel ejercicio ser o no ser”. Esto que proclama el tema, dice cosas de la Geisha dice que sus letras son críticas, profundas, que en Geisha no se acude al diccionario para hacer una canción, más bien se acude al libre que desparrama la vereda, la calle, el hombre en su razón de ser. Debo confesar que la literatura me puede, que la poesía me pude, por lo que estuve atento más a la letra que a la música, hasta que me distrajo el bajo, que se destaca como nunca en los otros temas, el bajo se eleva, dice presente. Me hizo enganchar en el aspecto musical. Bien roquero. Pero insisto este tema es creo uno de los temas más representativos de la banda, en el sentido del compromiso con el que se toman el arte. Después de escuchar este tema y de ver como trabajan, no creo que en Geisha quepa esa frase ingeniosa deL negro Dolina que dice que uno hace arte para levantarse minitas. Igualmente (ni loco que estuviera) se los pregunto. Hay un descanso. Puchos. El más charlador Norberto. Lo bueno es que no charlan conmigo. He desparecido. Pienso en la trompeta. Busco con la mirada, y más allá de Pedro, sobre una mesa improvisada, por detrás del paquete de yerba Marollio, aparece su boca recostada sobre otros elementos, como la oreja dorada de un dios.
Tema: Estoy.
Invita a un viaje. Es de esos temas a los que nosotros, los que no concomeos demasiado de música pero percibimos un alo de rodaje en sus entrañas, nos solemos referir diciendo que es un tema para ir viajando por una ruta por una ruta, con amigos, en un auto, con gente querida (sí, ya lo sé, puede parecer una postal de yanquilandia)
Blas hace sonar la trompeta, quizá eso me hizo preguntar algunas cuestiones que no resultaron relevantes para esta crónica.
Tema: hombre de hoy.
Los hombres tienen piernas y pies. Puede parecer una obviedad, pero si estuvieran acá, se darían cuenta que este pensamiento en verdad me lo trasmitió la batería, que en su bombo, en sus tachos, parece crean un par de botas que viene corriendo por una calle clareada de agua. Parecen huir de algo. Y gritando el por qué se van. En un principio casi sentencio que tenía algo de apocalíptico o psicodélico, pero me detuve por las dudas ya apuntadas en esta materia, pero luego me retracto cuando un punteo de la guitarra de Pedro, finito, histriónico como pedito de vieja, como en una complicidad me anima a anotar esto que pienso y les comunico.
Teman: Amor eterno.
Después me pidan que elija uno de la lista, voy a la cabeza: Amor Eterno.
En este punto debo decir que esta crónica se remonta aun bar de la ciudad donde arreglamos con los chicos que yo me escriba algo, y en esa charla Pedro me cuenta que su primer demo Atajo al paraíso casi se llama Amor Eterno. El tema roquero hasta las manos, una caricia a la inocencia, “ya lo estas sintiendo”, tal cual, y un remate que obliga e ilusiona a que este bello tema continúe, por algo lo pidió Blas, parece ser un seguidor de Geisha, porque no es el único tema que va a pedir, ya van a comprender. Hay otro descanso. “nunca tocamos tanto tiempo” dice Pedro. Deciden confeccionar la lista, porque hay algo que todavía no dije, Geisha toca dentro de dos días en una peña que organiza la escuela de Bellas Artes. Hacen la lista, alteran, consultan, primero dos roqueros, después una “tranqui”, que venga, que vaya y que al final explote. Consultan, Pedro toma las últimas decisiones. Y casi atragantados con el mate arrancan el otro tema. Se viene Tu cero.
Tema: Tu cero.
Algo me sacude. Parece irreal, quizá es a raíz del estado emocional en el que me llevan y traen los chicos de Geisha, pero después de chupar el mate y escuchar el fondo, ese chirrido que señala el final de algo, hace que un pensamiento antes de llegarme a la cabeza, pase por el corazón. El tema dice “me entró una pena”, eso me hundió aún mas en la pena que me invadió, y esto no es un andamio descardo de la literatura. No pude salir hasta que el tema terminó. Desde que estoy sentado aquí, es la primera vez que siento el bombo de la bata golpearme en le pecho. Hay cosas que no se explican, justo mi pena y esa pena que canta Pedro en este tema, Tu cero.
Tema: El garca.
Este tema es el otro que pedía Blas. Entonces pienso en eso que decía un roquero:- “nosotros no estamos para bajarle línea a los pibes, estamos para escucharlos porque en sus nervios hay mucha más información sobre el futuro de la que nosotros podemos pensar” Y digo esto porque este tema es un tema polenta, adolescente en el ánimo, urbano, profundo, me devolvió a órbita y dejé mis muertos atrás. Me trajo a la realidad, hay una crudeza que lastima, que castiga. Se escuchan palabra como Puerto Maderos, celular y desliza por el tema una especie de “gusanito” que no tiene ni padre ni madre. Un tema bellísimo, zarpado en el punteo y en el bajo, seguro y firme en la bata. Invita a seguir, a protestar con ellos.
Tema: Araca:
En Geisha son admirables los acentos rítmicos, los saltos, los cortes de ritmo, que coordinan en una complicidad los tres instrumentos. Como en este tema Araca. Pero la seriedad en este tema, y en otros parece venir de parte de la guitarra, y la bata y el bajo parecen obligar a la viola a eso. Para qué escribir más, lo definió Pedro al final:- un tema quilombero.
Tema: Atajo al paraíso.
Esta vez la guitarra puntea de entrada. El tema más punk de todos. El coro de Romina le pone un toque especial, una vos suave, ligera. De a ratos me parece clásico, todavía mientras escribo me acuerdo claramente de la guitarra. Eso de que es el tema más Punk de todos, en verdad fue una invención mía. Pero el sentirme inseguro me empujó a comprobarlo. Apenas si escuché la palabra punk, entonces pregunté ¿el tema más punk de todos? Me miraron dudando, me adelanté ¿eso dijeron?. No sé si Punk dice Pedro, es el más “cabezón de todos”. Norberto parece acordarse de mí y de su papel de entrevistado y apunta que el tema intenta abordar lo que se siente cuando se toca, un “orgasmo”, así lo define. No sabe Norberto el placer que nos produce a los periodista escuchar esas explicaciones, pero trato de despegarme de eso, son berretines que nos hacen las notas. Pero que escuchar apuntes así es complaciente, no se pude negar, me gusta. Se viene Rebaño dice Romina, que a raíz del comentario de Norberto también parece acordarse de mi, Pedro se mantuvo distante (me refiero cuando los roles comenzaron a jugar sobre el tapete), absorto en hacer música, incluso hizo que no escuchó varias de mis preguntas, con su actitud distante me hizo saber lo que me pidió en el bar aquella noche:- “nada de información previa, ni de preguntas, sólo percepciones.”
Tema: Rebaño.
Antes de que empiecen a rodar los acordes rechazo un mate, porque ya me ató a ese recuerdo que no quiero recordar. El tema es muy profundo y sentido “nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde”. Irónico y provocador como una mujer que apenas si muestra las piernas. Se destaca la batería.
Tema: Palabras.
Por lo que veo es el último en ocupar la lista, por ende uno de los más recientes. Es distinto a todos los que escuché, es el tema en el que afloran más dudas. Y está bien que así sea, digo por esto de que es el más nuevo, el último de la lista, parece lógico, y esto también habla bien de ellos. El tema es suave, te espera y cuando te agarra te dejas llevar, como en todos los temas en los que entra la voz de Romina.
Tema: Laberinto
Canta Romina, delicada. Pedro promete irónicamente que este tema va a ser un hit. Tiene esos encontronazos musicales, esos altibajos dulces, que tal cual sumergen en una confusión de caminos bifurcados. Bueno me cansé de escribir, suelto todo, quiero escuchar. Después vendrían dos temas más, pero me siento exhausto, y para colmo entabacado. Los temas son Ilusión y De remate. Apenas si anoté palabras sueltas y sin sentido. Ahora que veo los borradores, de este último desenlace rescato un pensamiento anotado casi como a la ligera, como disculpándome de no haber escrito nada sobre estos dos últimos temas. Y me parece valioso rescatarlo porque me disculpa con los chicos y además me reconforta el leer: “siempre fui un haragán, por eso escribo, nunca pude continuar una gusto artístico que me exige disciplina, sino lo fuera tanto, me gustaría estar ahí, tocando cualquier instrumento de esos, incluso la trompeta, escupiendo melodías, donde están ellos.”
Nos vamos.
Para concluir sólo puedo decir una obviedad detrás de otra obviedad. Puedo decir que estos pibes tienen los pies sobre la tierra, que no se le cuelan los berretines del estrellato y que se toman muy enserio lo que hacen. También puedo decir por ejemplo que si han llegado hasta este punto de la lectura, aclararles que todo lo que han leído son sólo percepciones de un sujeto, que todo el tiempo no hizo más que aclarar sus pocos conocimientos musicales. Pero que algo sabe de emocionarse, cosa que han logrado los chicos de Geisha en esta mínima e insignificante unidad que, sentada en medio de la inmensidad de los campos abiertos de Rojo, con la boca de la soledad jadeándole en el oído, y con el alma comedida, no hace lo que le gusta: escribir.
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