COMUNICADO ANTE UNA NUEVA CARTA DEL SR GIGANTAFORAS
En vísperas del primer encuentro a realizar por la productora, este señor que se hace llamar Gigantáfora, nos ha enviado otra carta, también un mail con el texto que transcribimos a continuación. Desde la productora queremos expresar nuestro agardecimientos a éste señor que nos envía sus textos y se encarga de seguir nuestro trabajo. Y se los vamos a seguir agradeciendo mientras sus cartas y textos sean una especie de juego, pero si este juego se torna algo obsesivo y termina por afectar la vida privada o personal de cada uno de los integrantes que llevamos adelante con mucho esfuerzo este proyecto, esta productora, nos veremos en la obligación de tormar alguna medida legal. Decimos esto porque no hay necesidad de enviar una carta a cada una de nuestras casas, con el sólo hecho de enviar un mail o una sola carta al lugar donde nos reunimos (que dicho sea de paso no sé como hizo usted señor para enterarse el domicilio) como lo hizo con cartas anteriores, ya es suficiente. Tenga en cuenta, que nuestros allegados se han asustado un poco. Muchas gracias. A continuación transcribimos el texto del señor Gigantáfora, muy literario por cierto:
Cansado de chupar un limón, camino voy al bar de los berretines, aplastando serpientes y haciendo oído sordo a las sirenas. Deberían ustedes hacer lo mismo. ¿O acaso sirve de algo quedar con el dedo metido en la boca, viendo como los trogloditas succionan de las ventanas, de los semáforos y las golosinas el poco amor que queda? El que llore sentado a mí mesa, será expulsado con un ángel ladrón del paraíso. Es hora de aceptar lo inevitable: el tsunami se nos viene encima, no hay tiempo para disparar, la socie-show-plumífera se nos cola hasta por donde nosotros sacamos lo que no necesitamos. Y para colmo, los feos de antes, son los bellos modelos de hoy, que reniegan de su pasado, y quieren lucir sus puerquedades como si fueran regalitos de Dios (nada cuesta vivir en las lubricaciones de los propios pedos, que como buenos hijos del culo, sólo al afectado gusta de olerlos) Sus azules unicornios son en verdad baratas salchichas que cubren con sábanas heredadas de algún primo mayor. Pero nunca es tarde para hacer un agujero, y mirar por medio de él. Nunca es tarde para levantar una muralla que nos deje a salvo de tanto olor a plástico.
El que este a salvo que arroje el primer adjetivo.
Acá estamos nosotros, hambrientos de luz. Señor Gigantáfora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario